Estoy estudiando y saboreando palabras árabes... ¡qué lengua lujuriosa y fogosa y mágica!... las palabras parecen forjadas por labios ávidos de pezones, de vino
y de venganza... las letras guturales, anhelos de refrescos y jugos de frutas en una ardorosa garganta sedienta, y las explosivas, parecen las maravillas que súbitas florecen del seno de la magia de un genio.
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